Terapia infanto - juvenil

Terapia infanto - juvenil

La infancia y la adolescencia son periodos de desarrollo en los que pueden darse dificultades emocionales. Al mismo tiempo son una oportunidad de oro para poder intervenir desde una temprana edad en la que la mente es todavía más plástica y prevenir dificultades futuras como adulto.

Los síntomas que presenta un niño o un adolescente hablan de un padecimiento en la etapa en la que se encuentra y que necesita ser escuchado. Es un mensaje de que algo está haciendo sufrir. Sin embargo, dichos síntomas son como un fotograma dentro de una película que es la vida. No definen la ni la identidad ni la personalidad de forma definitiva. Abordarlos desde temprano puede ayudar a que desaparezcan y desarrollen recursos que favorecen su crecimiento. 

En el tratamiento infanto-juvenil incluimos a los padres. Porque ellos son quienes traen a los hijos a consulta, quienes mejor los conocen y su participación en el tratamiento tiene un papel fundamental. Generalmente los padres vienen desorientados, sin entender muy bien qué le pasa su hijo. En ocasiones muy frustrados por sentirse perdidos, sin herramientas. En estos casos se ofrece un espacio a los padres también para que puedan sentirse acompañados con sus frustraciones, dudas, culpas y así desarrollar los recursos que les permitan sentirse más capaces. 

Trabajamos brindando un espacio seguro y confidencial en el que poder pararse a pensar sobre uno mismo.

Acompañamos desde la profesionalidad y el trato humano ayudando a que el paciente pueda sentirse en confianza. 

Los síntomas son la señal que recibimos de que algo nos está pasando y necesita ser atendido. Juntos, exploramos lo que hay detrás de ese síntoma para desentrañar su significado. Ofrecemos un espacio de quietud semanal en el que abordar lo que está afectando a la salud mental.

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